“Una madre consigue leer un párrafo entero estas vacaciones”
“Una madre consigue leer un párrafo entero estas vacaciones”, es gracioso. No sé qué se cuece en la redacción de El Mundo Today, pero, joder, deseo estar ahí. Es gracioso porque es cierto. Es gracioso porque escuece. Desde siempre me han venido a la mente pensamientos del tipo: “Joder, cómo te tiene que cambiar el cerebro cuando eres madre para llegar a hacer las cosas que hacen las madres”; “¿se te resetean tus rutinas, pensamientos, anhelos del pasado?”; “¿se amuerman?”; “¿no es esto una puta crueldad de la naturaleza?”.
Hace unas semanas comentaba una amiga el hecho de como dejas
de ser una persona individual, con tus propios intereses, gustos, rutinas, para
dedicarte de lleno a tu hijo. Todas asentimos con resignación, todas habíamos
observado eso en tantas otras. Y yo, en un vano intento de autoconvencimiento,
fantaseé: “a mí no me va a pasar”. Como si una fuera más fuerte que el diseño
biológico.
La verdad es que no sé si me pasará -diría que el impulso de
rebelión es más grande en mí que el materno-; pero, en cualquier caso, estaré alerta
para observar y aplaudir a todas las que luchan por mantener su independencia y
su individualidad, y así, quizá, quién sabe, lo consiga yo también.
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