Putin ha matado hoy a Navalni
Putin ha matado hoy a Navalni. Bueno, estrictamente lo mató hace 3 años cuando lo detuvo tras volver de Alemania (fue allí a recuperarse de un envenenamiento). O, quién sabe, en el momento en el que lo condenó a 19 años de prisión en una cárcel de Siberia a 60 kilómetros del Círculo Polar Ártico. Decidió matarlo. No importa cuándo, en realidad. Lo que importa es el porqué. Y es sencillo.
Como yo lo veo -honestamente, para este juicio el acusado no necesita otra autoridad-, un cobarde amamantado por oligarcas no podía consentir una figura libre y valiente frente a él. Un tipo sin escrúpulos, borracho de poder y adicto a la búsqueda de la magnificencia, sin principios, sin moral, sin ideas (por no tener no tiene ni inventiva, y va, y alude a la “desnazificación”) no puede soportar -especialmente de manera personal- la presencia de un hombre avanzado, cultivado, fuerte y dispuesto al progreso. Un político entregado a su país, y no a sí mismo. Una persona que señaló a Putin antes de que estallara el conflicto ucraniano. Alguien que sabía que un final muy posible para él era, precisamente, este y, aun así, continuó su justa porque entendió antes que nadie lo capaz que era su contrincante de hacer el daño que finalmente estamos viendo.
Pues bien, esto es lo que ha pasado. Y lo que pasa, cada día, en Rusia, y en otros países a los que también alcanza la necrosada mano de este réprobo. Y no quiero cerrar con esta simpleza. Quiero forzar un ejercicio mental en el lector, pedir recordar ese nombre: Alexéi Navalni. Debemos rememorarlo. Está en nuestra mano conmemorar su figura, la del símbolo de la lucha contra la iniquidad. Estamos obligados a preguntarnos qué hacían y qué relaciones con Putin tenían las autoridades internacionales -especialmente las europeas- cuando atormentaron, persiguieron, envenenaron y encarcelaron a este hombre por suponer una alternativa política para su país.
Y debemos hacerlo hoy, y no mañana. Supongo que vosotros sabéis por qué.
Comentarios
Publicar un comentario