¿Qué sé yo?
..-Las entrañas me arden. La violencia del veneno me retuerce los
nervios, me hace deforme, me arroja al suelo. Me muero de sed, me ahogo, no
puedo gritar. ¡Es el infierno, la pena eterna! ¡Ved cómo se reavivan las
llamas! ¡Ardo como es debido! ¡Venga, demonio! Había entrevisto la conversión
al bien y a la felicidad, la salvación. Podía describir la visión, ¡pero el
aire del infierno no soporta los himnos! Eran millones de criaturas
encantadoras, un suave concierto espiritual, la fuerza y la paz, las nobles
acciones, ¿qué sé yo?...-
-…estoy en el infierno. Es el cumplimiento del
catecismo. Soy esclavo de mi bautizo. Padres, habéis hecho mi desgracia y la
vuestra. ¡Pobre inocente! - El infierno no puede atacar a los paganos. - ¡Sigue
siendo vida! Más tarde, las delicias de la condenación serán más profundas. Un
crimen, de prisa, para caer en la nada, por la ley de los hombres.
¡Calla, calla de una vez!… Éste es lugar de vergüenza, de reproche: Satán
diciendo que el fuego es innoble, que mi cólera es espantosamente tonta...-
-
¡Basta!… Errores que alguien me sopla, magia, perfumes falsos, músicas
pueriles. - Y decir que poseo la verdad, que veo la justicia: tengo un
discernimiento sano y firme, estoy listo para la perfección… Orgullo.- … Las
alucinaciones son innumerables. Es eso lo que siempre he tenido: no ya fe en la
historia, el olvido de los principios. Me lo callaré: poetas y visionarios se
pondrían celosos. Soy mil veces el más rico, seamos avaros como el mar. ¡Qué
cosas! El reloj de la vida se acaba de parar. Ya no estoy en el
mundo-…
-…Éxtasis, pesadilla, dormir en un nido de llamas.
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