El mar
En el acantilado le susurré, suspiré, tomé su silencio denso. Me sentaré y le miraré, bravo, fuerte. No lo puede evitar, le nace de dentro, creo que no lo puede evitar, creo que le nace de dentro. Se enfrenta al mundo y se lo comerá, porque eso es lo que él hace. Le miro a un lado y a otro, su anchura solo puede envolverme aunque sé que nunca lo hará, es mejor así, demasiado peligroso para cualquiera. También le podría pedir que parase, pero es que no lo hará, no lo puede evitar, le nace de dentro, creo que no lo puede evitar, creo que le nace de dentro.
Supongo que me he paralizado en el lugar, demasiado azul, demasiado rugir, demasiado para él y también para mí, demasiado para cualquiera. Podría saltar e ir con él y sé que me cogería, me tomaría en brazos, porque no lo puede evitar, le nace de dentro. No me soltaría nunca y lo sé, me querría allí siempre, porque eso es lo que él hace. De vez en cuando, permitiría que, cuando el sol llamara a nuestra puerta, me rebelase y le admitiera filtrarse entre nosotros. Creo que él lo aceptaría aunque su rugir lo contradiga, lo apaciguaría hasta la quietud de la noche y allí, en silencio, nos impregnaría la luna, porque eso es lo que ella hace, porque creo que no lo puede evitar, porque creo que le nace de dentro.
En el acantilado le susurré, suspiré, tomé su silencio denso. Me sentaré y le miraré, bravo, fuerte. No lo puede evitar, le nace de dentro, creo que no lo puede evitar, creo que le nace de dentro. Se enfrenta al mundo y se lo comerá, porque eso es lo que él hace. Le miro a un lado y a otro, su anchura solo puede envolverme aunque sé que nunca lo hará, es mejor así, demasiado peligroso para cualquiera. También le podría pedir que parase, pero es que no lo hará, no lo puede evitar, le nace de dentro, creo que no lo puede evitar, creo que le nace de dentro.
Supongo que me he paralizado en el lugar, demasiado azul, demasiado rugir, demasiado para él y también para mí, demasiado para cualquiera. Podría saltar e ir con él y sé que me cogería, me tomaría en brazos, porque no lo puede evitar, le nace de dentro. No me soltaría nunca y lo sé, me querría allí siempre, porque eso es lo que él hace. De vez en cuando, permitiría que, cuando el sol llamara a nuestra puerta, me rebelase y le admitiera filtrarse entre nosotros. Creo que él lo aceptaría aunque su rugir lo contradiga, lo apaciguaría hasta la quietud de la noche y allí, en silencio, nos impregnaría la luna, porque eso es lo que ella hace, porque creo que no lo puede evitar, porque creo que le nace de dentro.

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