Podríamos comer juntos, supongo que tú me llevarías al árbol más alto, lo treparíamos y esperaríamos a que apareciera algún animal para aniquilarlo con las manos.
También podríamos salir por ahí, pasear, y, cuando tocara tu mano con las mías, sentir nuestro corazón saliendo por la boca, impidiendo la libertad en nuestras vías respiratorias.
Si nos encontráramos en la calle, te miraría, pero te miraría como Dante a Beatriz, correría a darte un beso y tú me cogerías de las muñecas y los dos veríamos como nuestro cuerpo se tiñe de azul.
Y esa noche, después de un largo beso, cerraríamos los ojos a la vez y nuestra mente viajaría al sueño, para quedarse allí siempre, en esa noche.

Cuando pienso en ti, sueño que...

Comentarios

Entradas populares