Respuesta a la influencia del mar
Resulta que los mares de Monet (o Manet, la Historia del Arte me perdone) eran reales. Ahora los puedo ver, sentada en el paseo, a pinceladas cristalinas: azul y amarillo, azul y amarillo.
Solo la prematura anticipación ante cualquier situación de riesgo me permitiría sentarme ante el mar como un alma de 82 años. Sin embargo, no, no estoy sola. Hay una compañera un banco a la izquierda, cascos en los oídos (como yo) y mirada..., la suya se encuentra con la mía.
Dentro de los infinitos universos de nuestra existencia coincidimos en un planeta.
"Lo que hace falta es que encuentres la paz".
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