Fijamente la pared
Me había tragado la idea de que el mayor acto subversivo que podría existir era no tener miedo. Ahora creo sinceramente que es aburrirse.
Cuanto más hastío siento, más cuestiono mi contexto. Y no es que quiera dejar de entretenerme (que me maten si dejo de ir para allí o para allá), pero en cuanto lo hago, sucede.
Si paro un minuto, y miro fijamente la pared detecto esas roturas parcheadas por el dinamismo del día a día. Me descubro alarmada al descubrir fracasos personales, sinsentidos sociales o realidades esenciales de la propia vida.
Todas esas cosas existen en mi conocimiento desde ¿siempre?
Y, sin embargo, solo accedo a ellas, las conozco, cuando paro.
Y me aburro.
Cuanto más hastío siento, más cuestiono mi contexto. Y no es que quiera dejar de entretenerme (que me maten si dejo de ir para allí o para allá), pero en cuanto lo hago, sucede.
Si paro un minuto, y miro fijamente la pared detecto esas roturas parcheadas por el dinamismo del día a día. Me descubro alarmada al descubrir fracasos personales, sinsentidos sociales o realidades esenciales de la propia vida.
Todas esas cosas existen en mi conocimiento desde ¿siempre?
Y, sin embargo, solo accedo a ellas, las conozco, cuando paro.
Y me aburro.
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