UK
“…Le encantaba mirar a la gente del
metro, cada persona, con sus propias vidas, en sus propios mundos, pero el
destino los reunía en el mismo metro. Miraba los ojos inquietos de algunos
niños, las miradas fijas pero caídas de los ancianos, el estrés de varios
ejecutivos, la preocupación en la cara de algunas madres. Se preguntaba de
donde vienen y a donde irán cuando salgan del metro, serán lo que aparentan o
todo lo contrario. Ensimismada en sus pensamientos suena la voz agradable de la
chica del metro: “Embankment”. “Vaya”, pensó, había pasado una parada y no se
había dado cuenta…”
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